Dice el “Yijing” o “I Ching” (el “Libro de las mutaciones” del siglo XVIII a.C.), “observad el cielo para prever el cambio, observad la humanidad para entender el mundo”. Éste principio, bien podría resumir lo que ha sido la práctica de la medicina en China desde sus orígenes (por cierto es una de las medicinas más antiguas del planeta, con más de 5000 años). Y es que, se parte de la idea de que todo cuanto forma parte de la Naturaleza se rige por unas leyes comunes.
El hombre, como parte también de ella, se concibe “como un microcosmos dentro de un macrocosmos” y todo lo que suceda en la Naturaleza tendrá lugar también en el interior del cuerpo humano. Para la medicina tradicional china (MTC) estamos conectados con la naturaleza y al igual que ésta se regenera, nuestro organismo también es capaz de regenerarse. Por lo tanto, la conocida hoy como Medicina Tradicional China nace primero como una forma de entender el ser humano en el universo y de ahí surge después la idea de cómo prevenir las enfermedades. Porque de lo que no cabe duda es de que, desde sus orígenes, la prevención es una de sus premisas fundamentales, por tanto, la MTC se establece como una medicina preventiva y también curativa.
La tendencia de reducir el uso de analgésicos y antiinflamatorios, por los efectos secundarios que causan la mayoría de estos, hoy en día las personas están recurriendo a la medicina alternativa. Una de las terapias más utilizadas es la Acupuntura, siendo esta la práctica más importante de la MTC y considerada como un grupo de antiguos procedimientos médicos chinos que implican la estimulación de localizaciones anatómicas sobre o en la piel, mediante una variedad de técnicas, en la mayoría de los casos se utilizan agujas metálicas delgadas.
Nombre: Iván Fernández Morales
Titulo profesional: Tecnólogo Médico con mención en Laboratorio clínico y Banco de sangre. Universidad austral de Chile.
Título profesional: Terapeuta en Medicina tradicional China, Acupuntura y Moxibustión. Centro Bioenergético Tao Vital y Fundación Europea de Medicina tradicional China.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.
Acupuntura:
Consiste en la estimulación con
agujas metálicas específicas de zonas anatómicas del cuerpo en
donde se encuentran puntos energéticos que contienen energía vital
(Qi), entendiéndose esto último cómo “bioelectricidad”. Permite
tonificar o sedar los distintos órganos de nuestro cuerpo que
estuvieran en desequilibrio, genera analgesia y permite tratar
distintos tipos de dolores, calma la mente y las emociones.
Masaje chino Tuina:
Consiste en masajear con
las manos mediante distintas técnicas las zonas corporales
afectadas con el fin de relajar la musculatura, descontracturar y
restablecer la correcta circulación sanguínea y energética
reduciendo el dolor.
Ventosaterapia:
Consiste en la estimulación de
zonas corporales y puntos energéticos mediante el uso de campanas
de vidrio que se adhieren a la superficie de la piel a través de
un vacío inducido por el uso de fuego. Con este tratamiento se
consigue lo mismo que con el masaje Tuina, sin embargo, tiene un
efecto mayor.
Auriculoterapia:
Consiste en la estimulación
con agujas y semillas de la oreja siendo esta última el órgano
reflejo de todos los demás órganos del cuerpo. Esta terapia tiene
la misma acción que la Acupuntura.
Electroacupuntura:
Consiste en conectar un
potencial eléctrico por medio de cables a cada aguja insertada en
puntos acupunturales específicos. Esta técnica potencia el efecto
de la Acupuntura convencional. Es muy usada en casos de dolores
agudos y crónicos.
Moxibustión:
Consiste en estimular el cuerpo
con la combustión de la Moxa (yerba Artemisa), la cual al ser
quemada genera un calor penetrante que estimula puntos y canales
energéticos con lo cual se consigue desestancar el Qi
(bioelectricidad) y la sangre, reestableciendo la circulación
sanguínea y disminuyendo el frío interno y el dolor consecuente.